El acceso a oportunidades inmobiliarias realmente atractivas rara vez se produce en el mercado abierto. A medida que un activo se comercializa de forma pública, el número de actores interesados aumenta, elevando la competencia y reduciendo el margen de negociación.
Para el inversor institucional, esto supone una desventaja clara: menor capacidad de estructurar la operación y menor control sobre el precio de entrada.
Las operaciones off-market permiten acceder a activos antes de que sean ampliamente distribuidos, lo que se traduce en mejores condiciones de adquisición, mayor flexibilidad en la negociación y una mayor capacidad de diseñar estrategias a medida.
En este contexto, el valor no está únicamente en el activo, sino en el acceso
